miércoles, 19 de diciembre de 2012

La suerte del tonto

Aunque esta serie no es de mi época, recientemente he vuelto a pensar en la serie Yo, Claudio, tras haber pasado ya un año de la última vez que la vi, y he sacado varias conclusiones al respecto. Claudio, a pesar de ser la vergüenza de la gens Iulia-Claudia, debido a que es cojo, medio sordo y tartamudea, llega a ser emperador de Roma, uno de los mejores que hubo desde el principado de Octavio Augusto.

¿A que se debe este hecho? Durante toda su vida fue tratado como un idiota y un imbécil al que todo el mundo ninguneaba , es decir, un tonto, pero él era mucho más. Desde bien joven empezó a leer documentos históricos, hasta el punto de que, según la serie, llegó a publicar un libro sobre Anibal y sus incursiones militares. Su abuela, Livia, por otro lado, siempre lo protegía a pesar de los muchos ataques verbales que le ocasionaba. Y esto, me recuerda una ocasión en la que, tras morir Augusto, Claudio va a contarle a su abuela, la esposa de Octavio, que se le ha proclamado Dios debido a que un cuervo ha tirado de su lápida la letra "C" de César que en etrusco, Esar, significa Dios, a lo que su abuela le responde: "vale Claudio, el día en el que tu mueras si pasa algo similar te llamaremos Laudio, que quiere decir borrico". A esto Claudio cuando redacta su autobiografía contesta: " un día te morderás la lengua y morirás, vieja víbora".

Sutil e ingenioso, aunque aparentemente tonto para sobrevivir, Claudio mira, observa, pero no olvida, siempre tiene en su corazón el recuerdo, por sus libros, de la República. Durante toda su vida no se desposa[1] y se mantiene casto hasta que su sobrino Calígula decide casarlo con una sirvienta suya; esta boda fue oficiada por el caballo de Calígula como recientemente proclamado cónsul de Roma. ¿Se llega a entender la sutil y burlesca sátira hacia la persona de Claudio? Pues a pesar de todo esto él siguió siendo una persona culta y sensata, mientras que el loco de su sobrino mataba y prostituía su propia familia (karma, creo que lo llaman). Sin ir más lejos, Calígula fue asesinado por los propios soldados que debían protegerle.

Después de este asesinato, según la serie, los pretorianos necesitaban a alguien a quién poder manipular para mantener su puesto y no tener que ir a batallar a Germania o a Bretaña y, por eso, proclaman a Claudio como nuevo emperador, pero no contaban con que el tonto de "Cla-Cla-Claudio"[2] tenía sus propios valores y, por lo tanto, no es alguien fácil a quién manipular. Aquel que empezó siendo vergüenza de una familia se convirtió en orgullo histórico, pero seguía teniendo en su corazón la República medio siglo después de que desapareciera; ese fue su error.

Tonto es solo aquel que se rinde a pesar de sus limitaciones; tonto es aquel que duda y no pregunta; tonto solo es una palabra. Vive, ama, piensa, pero sobre todo, esto último. Si continúas a pesar de todo lo que pueda pasarte nada, y repito, N-A-D-A, será imposible. Puede que esta sea la suerte del tonto.
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[1] Perdónese esta equivocación pues solo es una licencia propia para darle más dramatismo al asunto. En realidad, Claudio fue desposado con una atleta más alta que él como método de burla; uno de tantos otros.
[2] Esta es una expresión que utiliza la Sibila de Cúmas para burlarse de la tartamudez de Claudio, pues es así como se presenta ante ella.

domingo, 16 de diciembre de 2012

El problema de la historia


Esta obra de ensayos breves editados por Francisco Fuster de autoría por parte de Azorín, titulada ¿Qué es la historia? Reflexiones sobre el oficio de historiador, resulta ser una aceptable, en cuanto a selección de artículos, y correcta, en cuanto al lenguaje y la forma, recopilación de ensayos azorinianos. Pero, que no se me malinterprete, no pretendo ser adulador en ningún sentido y si se me da la oportunidad creo que podre ser gratamente sorprendente.

Esta antología de ensayos divide la duda sobre qué es la historia en 3 partes: la primera, “sobre la utilidad de la historia para la vida”; la segunda, “el historiador como artista”; la tercera, “cómo se escriben la historia: las fuentes y el método”.

La primera división de este libro ensayístico, que contiene 9 artículos, resulta, cuanto más, anecdótica. Se hallan fuertes dificultades para extrapolar la información sobre el tema de este apartado, que debería ser la utilidad de la historia para la vida. Sí; es cierto que te lo puedes pasar bien y, hasta incluso, divertirte leyendo y releyendo algunos de sus capítulos como, por ejemplo, en “Por saber historia” en dónde se nos presenta una conversación entre Azorín y un amigo suyo que nos habla y comenta la historia de España y cómo es desconocida por una gran parte de la población de esta, nuestra nación, España. Lo que no acabo de percatarme, en este caso, es el por qué verdadero de este artículo, aunque no se le puede reprochar al mismísimo Francisco Fuster que no intente ocultar la faceta patriótica y conservadora. Es más, sin que suene servil y arrogante, se le tendría que reconocer ese mérito. Por consiguiente, valoro que la selección de apartados, aunque increíblemente bien escrita no llega a calarme a pesar de que me gusta como tal; esta parte llega a mi “yo” lector, pero no a mi “yo” historiador.

Ahora, con la venia de su señoría, el lector, paso a comentar mis impresiones sobre la segunda parte del libro que lleva por nombre “el historiador como artista”. Yo, como futuro historiador que ansío llegar a ser, no puedo estar más de acuerdo con la concepción del historiador como un artista que embellece la mismísima historia aportando su estética, su entusiasmo, su ímpetu, su filosofía, a la propia ilación y entramado del relato histórico. Resulta sorprendente, aunque es cierto que no conozco todos los artículos y ensayos de Azorín y, por lo tanto, soy susceptible de engaño, la buena selección que ha realizado Francisco Fuster por su parte. Aunque, si se me permite tal afirmación, lo que de verdad me satisface es el último artículo que lleva por nombre “La seudohistoria”, puesto que en ese artículo descarta, para comprensión del público al que va dirigido, lo que es historia de lo que no a través de la figura de Felipe II, quién, a mi parecer, es una figura que genera bastante controversia en la historia de España según las lentes a través de las cuales filtres su persona.

En último lugar, la tercera división del libro será el plato fuerte de esta valoración. Esta tercera parte resulta muy llamativa porque asienta las bases del entendimiento de ciertas materias, o géneros, de la historiografía. Sin que lleguemos a darnos siquiera cuenta ni potestad para entender estos hechos, en una primera lectura, se nos presenta géneros como la petite histoire[1], el concepto de la history from bellow[2] o el de la longue durée[3]. Me resulta fascinante cual polilla mirando hacia una luna lejana e inalcanzable cómo ha podido adelantarse a esas corrientes de la historiografía.

Como ya os habréis dado cuenta, no he comentado la introducción de la que consta el libro ¿Qué es la historia? y sin duda creo que el motivo se halla en la cantidad de documentación y trabajo que ha precisado ese estudio tan detallado. Es por eso que no me voy a atrever a comentarlo crítica ni personalmente debido a que yo mismo no me hallo en situación de exigirle nada, dado mis conocimientos sobre el tema. Aunque creo que es fantástico, que nadie confunda mis palabras, pues resulta que utiliza a grandes autores que yo mismo respeto, como pueden ser Nietzsche o José Ortega y Gasset, dos grandes escritores y filósofos.

En definitiva, creo que este libro puede resultar una ayuda útil y simple para cualquier persona que ansíe conocimientos acerca de la historia, a pesar de que podría mejorar en bastantes aspectos. Por lo tanto, también valoro que resulta una guía, pilar, ancla, en la que soportar la asignatura de “Introducción a la Historia”. Recomiendo que todo aquel que cumple estos requisitos observe el libro aunque sea por encima, pues seguro que sale con algo que antes no tenía –en el buen sentido de la expresión–, si no apoyo a que ni siquiera intenten sujetar este libro (no vaya a ser que les salga un sarpullido en las manos).



[1] La petite histoire resulta ser la microhistoria realizada por Carlo Ginzburg en su obra El queso y los gusanos.
[2] Prácticada e iniciada por E. P. Thompson, un historiador de carácter marxista inglés.
[3] La longue durée es uno de los 3 tiempos históricos con los que Fernand Braudel trata la historia en su obra El mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II

martes, 6 de noviembre de 2012

Cosmovisión

   Hay gente que se dedica a decirte lo que hay que hacer o lo que se lleva o no. ¿Qué más da esa subnormalidad paranoide? y lo que es peor ¿cómo de vacía se encuentra la vida de esas personas que nos miran y nos juzgan? La cuestión no está en lo que uno lleva o deja de llevar. La realidad está en la piel y no hay modo alguno de confundir eso con lo que nos proporciona el placer estético hacia una persona, pues eso no es más que una consecuencia del acto de visionar como un objeto.

   No se puede plantear siquiera que el ser humano deje de juzgar. Todo el mundo va diciendo: fulanito es guapo o venganita es una meretriz barata. Pero, si se me permite decirlo, ¿qué sucede en la mente de esas personas? Veo que no pueden entender que forman parte de una gran mescolanza universal llamada ser humano en el que todos somos diferentes a todos y no debería existir motivo alguno por el que deberíamos ser juzgados cual ganado en una feria agraria. Todos somos únicos y especiales y contribuimos en cierto modo a la gran complejidad de la cosmovisión propia del ser humano, que aunque es única para cada persona tiene algunos puntos en común.

   No, no soy ni sociólogo ni psicólogo (para aquellos que se lo pregunten), solo soy una mente pensante y siempre activa. Cómo dice la Biblia en Marcos 4:22-23 " El que tiene oídos para escuchar, que escuche”, pues yo digo: " el que tiene mente para pensar, que piense" (hay que ver qué cantidad de personas deberían de pensar igual que yo, pero no me malinterpreten, puesto que no quiero que ahora todo el mundo empiece a parecerse a mi ni tampoco quiero ser modelo a imitar. Solo quiero que la gente piense, que se que el sombrero queda bonito encima de la cabeza pero las neuronas se atrofian de no usarlas). Pero bueno, me desvío del tema y creo que debería volver a encauzarlo.

   El ser humano tiende siempre a formar grupos sociales o "pequeñas manadas" en las que se siente seguro. Esto en una primera instancia parece ser bueno, pero la manada no solo nos protege del mundo exterior sino que nos aísla del mundo exterior y nos condiciona a creer lo que nos dicen que creamos y a pensar lo que nos dicen que pensemos. Somos esclavos de la percepción, que a su vez es esclava de la educación visual. Es por eso que cuando vemos algo que nos es extraño o no lo vemos bien tendemos a malinterpretarlo y a pensar que es "feo", "que está mal hecho" o "eso podría hacerlo un niño pequeño". Para el que no se haya dado cuenta estoy hablando ahora mismo sobre la percepción del ser humano sobre el arte, pero esto se puede aplicar en sí a varias situaciones de la vida diaria. Cuando vemos a una persona con unos rasgos que no nos son agradables enseguida nuestro subconsciente, y luego la parte consciente, piensan que es "feo" pero todo depende de la percepción y la educación visual que tengamos. Tú también puedes serlo para otra persona que se crea superior a ti. ¿Vais captando la sutileza del asunto?

   Pues solo hemos hecho que sacar un brazo del lodazal de la ignorancia en el que por desgracia nos encontramos hundidos todos por muy listos que seamos. Es una desgracia que no viene al caso, pero es importante no cerrar nunca las puertas al conocimiento, pues siempre llama a nuestra puerta y debemos de responderlo con curiosidad. Que nadie censure tu libertad ni encarcele a tu opinión, el ser humano es un crisol y tiene derecho a expresarse en todas sus formas, aunque a veces no siempre lo hagamos con un buen fin. Es dura la realidad, pero es así.

miércoles, 17 de octubre de 2012

El robot orgánico

   Hola de nuevo a todos aquellos que leen esto. Para que engañarme, esto no lo lee ni el "tato". Pero como dijo William Faulkner: " Los que pueden actúan, y los que sufren por ello, escriben". Así que podríamos decir que esta es la mejor alternativa existente al "loquero" para los que no somos "privilegiados".

   La vida hay veces que pega giros inesperados que nos afectan considerablemente y definen nuestro carácter de un modo determinado. Pues bien, ese no es mi caso. Mi vida es ,cuanto mas, anodina y mundana. Y es sobre eso de lo que me gustaría hablar en esta entrada de mi blog. En la anterior entrada me prometí a mi mismo que dejaría de ser débil y pasaría a un modo de vida activo en el que no dejaría que nada me afectase y con el que pudiera alcanzar esa tan ansiada felicidad que ansío en mi vida. Esa felicidad tiene nombre y apellidos, pero aun pudiendo materializarse delante de mi sería incapaz de hacer nada debido a mi inutilidad y a mi parsimonioso estilo de vida que me hace plantearme si el harakiri/sepuku no sería la mejor opción de mi vida, puesto que solo ocupo un espacio en la tierra que para lo que hago sería mejor ,o bien, ocuparlo en un nicho o en una vasija junto a la chimenea. Y no entiendo este hecho, justo cuando mejor me siento en mi vida, es decir, por fin he conseguido simpatizar con mis amigos de toda la vida y estoy estudiando lo que mas me gusta en esta vida, siento que mi felicidad pasa de mí y que nada vale en esta vida sin mi felicidad.


Tejado marrón,
ventanas del alma del mismo color.

Todo parece que es inerte,
si no puedo verte
pues sin ti soy inexistente.

Creo que vivo situaciones
que de tan intensas no viven,
sino que beben del ver venir.

La noche se ha quedado corta,
ayer puede que fuera pasado,
pero hace un mes que no estoy en su mundo,
parece que se haye muerta.

Quizá sea asi,
pero dos cascadas etéreas
no mienten,
pues nada es peor que comer mierda en cuchara,
y mi costilla arrancada no es nada.

   Se nota que no soy ningún poeta de renombre, ni siquiera de nombre, pero lo intento. Digamos verdades, el intento no vale para nada o lo haces o ni lo intentes. Si y no lo es todo ahora mismo para mi. Dos términos totalmente contradictorios en el devenir de los hechos, pero aun así lo ha implicado, e implicará, todo en esta vida. ¿Para que centrarnos en los problemas de nuestro alrededor si ni siquiera entendemos las guerras que se libran en nuestro interior?. Pues bien, mis problemas tienen solución pero ni siquiera lo intento. ¿Palabra para definirme? CO-BAR-DE. Ese soy yo, un caballero de verde gabán sin intención de luchar por mis sueños. Consecuencia de todo ello es que me hayo aquí ahora mismo buscando un no-se-qué de gente desconocida. ¿ Sabéis lo que os digo? Que os den y si buscáis aunque sea compadeceros de mi, que sepáis que soy el mayor cabrón que ha pisado estos lares. ¿Por qué? Porque tú no estas ni estarás jamas a mi lado. Adios vida. Hola estado vegetativo.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Macbeth y la pasividad vital

   Hago Chas! y sigo sin aparecer al lado de nadie. ¿Por que será que sigo intentándolo? Es estúpido y grandilocuente el intento de conocer lo que nos rodea e intentar ser felices con poco. No estamos hechos a intentar ser felices y solo queremos que se nos de todo por hecho. Como dijo Macbeth, un famoso personaje del "inmortal bardo" William Shakespeare: "Si con dar un solo golpe se atajaran las consecuencias y el éxito fuera seguro..., yo me lanzaría de cabeza desde el escollo de la duda al mar de una existencia nueva."

   ¿Y que querrá decir este perturbado blogger con esto? - os preguntareis -. Pues bien, lo que quiero decir es que el ser humano expresado a través de la mirada de Macbeth y por consecuencia a través de la mirada de Shakespeare es vanal y poco impetuoso. Solo busca la ganancia fácil y descuida el conjunto de la realidad humana. Tenemos miedo a arriesgarnos y por consecuencia a vivir la vida solo por el simple hecho de no sufrir el espanto de la derrota.

   Es totalmente legítimo pensar eso, pero le quita emoción a la vida. Es decir, que es la vida sino un conjunto de ensayos y errores que acaba en un final feliz "made in Hollywood". Entonces esto despierta en mi la duda de por que nos preocupamos tanto por los problemas que suceden a nuestro alrededor si al final todo se soluciona. Intento buscar solución lógica a este problema y no lo hallo, lo que quiere decir que este campo concreto de la experiencia humana como tantos otros trasciende el conocimiento racional, superándolo y haciendo llegar al campo de la sensibilidad, los sentimientos, las emociones, la capacidad sensible...

   Abarcare este tema a lo largo de mas entradas, así que no os preocupéis por lo escueto que pueda ser este escrito. Las emociones son, a mi parecer, reacciones psiquicofisiológicas originadas por los estímulos externos a los que se ve expuesta la persona ante diversas situaciones o convenciones sociales y, por lo tanto, tratarlas como hechos racionales no tiene mucho sentido.

   Estas emociones ocasionan preocupaciones innecesarias que condicionan nuestra conducta y nos convierte literalmente en unos llorones quejicas o en unos prepotentes asquerosos. Sin saberlo todos nos encontramos adscritos o a una corriente o a otra, pero esto no es muy relevante dado que todos o la gran mayoría ocultamos esa faceta de nosotros mismos.

   "La vida no es más que una sombra en marcha; un mal actor que se pavonea y se agita una hora en el escenario y después no vuelve a saberse de él: es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no significa nada" Yo me rió de esta afirmación de Macbeth, y no debido a que no esté de acuerdo con lo que quiere decir, sino porque da a entender perfectamente la futilidad de la vida. A pesar de todo esto hay que vivir la vida y conseguir la felicidad. Os animo a que probéis a intentar alcanzar vuestros deseos mas profundos por muy difíciles que puedan ser puesto que se aprende mas de los errores que de los aciertos. Siempre seguiré esperando a que lo imposible se haga posible, no me voy a quedar sentado ante la vida. ¡¡¡SE ACABÓ LA PASIVIDAD!!!

martes, 11 de septiembre de 2012

Sobre sueños y realidades

   Hoy es un día muy especial para aquellas personas que no lograron sus objetivos cuando realmente debieron hacerlo, y que conste que no es ninguna especie de ataque gratuito a ninguna persona ni a nivel particular ni a nivel general. Solo aquel que trabaja duramente para alcanzar sus objetivos lo consigue, y el tiempo no es ningún factor relevante, puesto que antes o después todo acaba llegando si sueñas que es posible.

   Nikola Tesla fue, si cabe decir, uno de los mayores contribuidores a la humanidad por encima de Albert Einstein. Este personaje de la historia de origen austrohungaro (actual Croacia) tuvo un sueño: proporcionar electricidad a toda la humanidad de manera gratuita. Aunque se vio frustrado a la fin de su vida debido a los impedimentos que le puso su financiador capitalista, soñó que lo que solo podía parecer algo imposible podía ser realidad. Al fin y al cabo ¿que nos enseña esto? Yo os lo diré: nos enseña que si te esfuerzas y luchas por conseguir tus sueños por muy locos y descabellados que les puedan parecer a las personas de tu alrededor estos se harán realidad tarde o temprano. Tesla lo consiguió, hizo realidad su sueño, pero a la persona que lo financiaba no le pareció buen negocio ayudar a la humanidad (que hecatombe).

   Todo el mundo estará pensando al mismo tiempo que lean el nombre de Nikola Tesla en la atribución injusta del invento de la radio a Guillermo Marconi, pero esto no viene al caso y es algo que pretendo evitar para no dejarme llevar por la opinión personal con respecto a este tema, aunque reciente y finalmente se le acabo reconociendo el merito de su invención a Tesla.

   Como última instancia debo decir que los sueños no son una simple lugubración de la imaginación realizada por el subconsciente y que representan las frustraciones o deseos de una persona. Son realidades palpables y de lo mas plausibles que viven cientos de personas cada dia y por cualquier lugar del mundo. ¿Por qué no cumples tus sueños aún?


DESEO MUCHÍSIMA SUERTE A TODAS AQUELLAS PERSONAS QUE DESDE HOY SE ENCUENTRAN HACIENDO EL SELECTIVO PARA ALCANZAR SUS METAS.  Y EN PARTICULAR, QUIERO DEDICAR ESTA ENTRADA DE MI BLOG A MIS BUENOS AMIGOS CARLOS Y VANESA.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Soldados irreductibles

   Encuentro en la futilidad humana la mas placentera razón que argumenta el alzamiento y la caída de los grandes imperios. Siempre se nos escapa un punto de vista con el que nadie cuenta, el ser humano no es perfecto, ni mucho menos, pero hay que tenerlo en cuenta. Las guerras las ganan los soldados, no los generales que dictan órdenes, aunque sea cierto que sin su liderazgo no pudiese ser posible la victoria.

   ¿Quienes os creéis que venció a los galos en la en la Batalla de Alesia en el 52 a.C.? Creo recordar que fueron los soldados del ejercito romano tras una larga espera durante todos los días que duró el asedio. No es un buen ejemplo puesto que hasta un nano con un palo en la mano pudiese haber derrotado a unas personas muertas de hambre y sin fuerzas. Mas que con honores como recibieron a César en Roma tras su victoria llevando a rastras al antiguo líder de los galos Vercingetorix, debieron recibirlo a garrotazos y haberle escupido en la cara puesto que en su victoria no habia honor alguno, cosa de las que han sabido hacer gala mas civilizaciones que no son los romanos, como por ejemplo los japoneses.

   La civilización japonesa es grandiosa y honorable hasta la estupidez. En la época colonial, me refiero a la Época Edo, existían grandes personas que hacían gala del honor y de una filosofía recta basada en el poder redentor del acero que me hace discutir y farfullar cuales son los auténticos valores que importan. Por si no os habéis dado cuenta me refería a los samurai, que blandian sus honorables katanas para impartir una justicia basada en un conjunto de ideales que configuraban la mente del samurai. Un caso mas concreto puede ser el de Miyamoto Mushashi (escrito con fonética japonesa), el cual escribió El libro de los cinco anillos (Go-rin no sho).


   Podría extender este tema durante mucho tiempo mas, pero probablemente el lector perdería interés puesto que va dedicado a alguien joven, y todos sabemos como es la juventud (no hace falta que lo diga). En resumen, solo quiero afirmar que sin la asombrosa aportación de las personas a cualquier hecho histórico no hubiesen sido posibles, pero siempre guardando el honor y el libre albedrío para no acabar siendo una simple marioneta más. Es obvio, pero a veces no viene mal recordarlo.