martes, 5 de marzo de 2013

Cicerón, virtud ante la realidad

Marcus Tulius Cicero, nacido el 3 de enero de 106 a.C., fue, si cabe, uno de los mejores oradores que todos, o la gran mayoría, escogeremos como máximo representante de ese género. Pero, ¿se reduce a tan poco su figura? Si cabe analizar más profusamente este personaje habremos de empezar por el principio de la cuestión, es decir, lo que se sabe del Cicerón como persona.

Cicerón, como todos lo conocemos, no sería más que una apodo, pues como solía hacerse en Roma, el tercer nombre solía ser, aunque no en todos los casos, un apodo que describía un rasgo físico de la persona.  El nombre Cicerón proviene de la palabra "cicer" que quiere decir garbanzo, lo cual podría hacer referencia a una verruga que tenía en la punta de la nariz o, tratándolo desde otra perspectiva, a que su familia se dedicaba al cultivo de los garbanzos.

Cuando solo era un niño, sus padres lo mandaron a estudiar derecho a Roma, donde coincidió con famosos letrados como Escévola o Lucio Licino Craso, quién según Cicerón fue el mejor orador de su época, lo que le valió el apodo de "orator" (el orador). Gracias a este último, entró en contacto con el circulo de poetas de su época, lo que estimuló la faceta de poeta del joven Cicerón.

El primer año recibió las enseñanzas de Antíoco de Ascalón - académico ecléctico y sucesor de Filón de Larisa, muy marcado por la doctrina aristotélica y estoica - Zenón y Fedro - epicúreos - en Atenas; y entre 78 y 77 a. C del estoico Posidonio de Apamea y del retórico Apolonio Molon en Rodas. En Atenas, trabó amistad con Ático, con quien mantendrá el contacto por correspondencia durante el resto de su vida.

Una vez finalizada su formación, tanto retórica como filosófica (puesto que Cicerón estudió y contribuyó al campo de la gnoseología), se casó en Roma con la que fue su única esposa, Terencia. Fruto de este matrimonio nacieron Tulia -esposa en su tercer y último matrimonio, de Cornelio Dolabela- y Marco.

Esta figura de la Roma Republicana se enfrentó a los más destacados momentos de la historia de su época, pues sobrevivió a la dictadura militar de Sila, al primer triunvirato (Pompeyo, César y Casio) y el comienzo del segundo triunvirato. Además, destapó el complot para urdir un golpe de estado protagonizado por el político Lucio Sergio Catilina.
                                            Ciceron desenmascara a Catilina, obra de Cesare Maccari (1840-1919)

Su carrera como político fue bastante significativa a lo largo de su vida, a pesar de que sus anticuados principios sobre la República lo llevaría a ser un hombre "non grato" entre muchos senadores romanos. En el año 63 a.C., Cicerón pronunció su primer discurso contra Catilina - tales discursos son conocidos como las Catilinarias- que empezaba del siguiente modo: "Quo usque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?" ( ¿ Hasta cuando, Catilina, abusaras de nuestra paciencia?). De este modo, el senado empezó a tomar conciencia de sus actividades encubiertas y fue detenido, a pesar de que César (Cayo Julio César) se mostró en contra de la pena impuesta por el senado.

No obstante, su carrera política no podría haber comenzado sin su fructuosas andanzas en el campo de la abogacía, con el que ganó un gran prestigio como orador. Su primer caso fue el que es hoy día conocido como "Pro Quinctio" , con el que intentaba solucionar un problema sucesorio. Además, años más tarde pronunciaría, en el 79 a.C., su "Pro Roscio Amerino", en el que incluiría una sutil crítica a la dictadura militar del propio Sila. 

Teniendo en cuenta su labia e inteligencia, no nos es de extrañar que cultivase también la filosofía, a pesar de que no destacaría mucho por ello. Sus textos sobre temas como la amistad ( "De amicitia") o la vejez ("De senectude") son interesantes a pesar de que puedan llegar a parecer obvios en nuestros días, aunque nunca viene mal recordar ciertos valores básicos. En dicha labor filosófica, Cicerón nos deslumbra con frases atemporales como: " La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio.". Parece ser que la virtud de la que nos hace gala este ciudadano romano, a pesar de toda la corrupción de su época, es intachable.

Finalmente, su virtud intachable y sus incorruptibles valores serían los que lo llevarían a morir a manos de un asesino contratado seguramente por Marco Antonio puesto que pronunció una serie de discursos en su contra conocidos como las Filípicas en los que lo comparaba con una mujer, lo cual humilló profundamente al famoso militar. Esta sería la última señal de virtud de su vida que lo llevaría a ser asesinado y a que colgasen sus manos en las puertas del senado como señal de aviso.

2 comentarios:

  1. Hablàs de ciceron o de catòn?, pues la descripción centrada en su virtud y valor incorrupto mas bien parecen de este ultimo

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  2. no, no, es Cicerón. De eso no hay duda. Sólo quería mostrar lo que normalmente no se sabe sobre Cicerón. Sin embargo, Catón, suponiendo que hables de Catón "el censor", era un personaje retrógrado por lo que se ganó el apodo de "el censor".

    P.D.: ¿Te referías a ese Catón?

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